Linfoma no Hodgkin
LINFOMA NO HODGKIN
El linfoma de Hodgkin es una enfermedad cancerosa de los ganglios linfáticos. El sistema linfático es una red de órganos, ganglios linfáticos, conductos y vasos sanguíneos que producen y transportan la linfa desde los tejidos hasta el torrente sanguíneo. Se trata de una parte fundamental del sistema inmunitario del cuerpo.
Las células malignas responsables de la enfermedad son las llamadas células de Reed Sternberg, que son linfocitos B. Sin embargo, si miramos el ganglio linfático de un paciente con linfoma de Hodgkin al microscopio veremos que las células de Reed Sternberg representan sólo una pequeña proporción de las células que ocupan el ganglio (5%).
El resto del ganglio está ocupado por el llamado “infiltrado inflamatorio” formado básicamente por linfocitos T y otras células como los eosinófilos, los macrófagos.
Aunque el linfoma de Hodgkin es una enfermedad de los ganglios linfáticos y son ellos los principales órganos afectos, por lo menos, en teoría, todas aquellas zonas de nuestro organismo que contienen tejido linfoide pueden verse afectadas en esta enfermedad (hígado, bazo, médula ósea, amígdalas …). Sin embargo esta afectación es poco frecuente, por lo menos en el momento del diagnóstico de la enfermedad.
El linfoma de Hodgkin es una enfermedad poco frecuente. Representa aproximadamente el 20-25% de todos los linfomas, en España tiene una incidencia de 30 nuevos casos por millón de habitantes y por año y, tiene dos picos de incidencia. El primero de ellos en pacientes jóvenes, entre 15 y 35 años de edad y el segundo, en pacientes más mayores, a partir de los 55 años de edad. El primer pico es más frecuente en mujeres y el segundo, en hombres. Es una enfermedad poco frecuente en niños, representa aproximadamente el 5% de los cánceres infantiles.
CAUSAS
- Cambios en genes
Los científicos han logrado, en gran medida, comprender mejor cómo ciertos cambios en el ADN pueden causar que los linfocitos normales se conviertan en células de linfoma. El ADN es el químico en nuestras células que conforma nuestros genes, y que controla cómo funcionan nuestras células. Nos parecemos a nuestros padres porque de ellos proviene nuestro ADN. Sin embargo, el ADN afecta algo más que sólo nuestra apariencia.
Algunos genes controlan cuándo las células crecen, se dividen y mueren:
- A los genes que ayudan a las células a crecer, dividirse y a mantenerse vivas se les denominan oncogenes.
- Los genes que ayudan a mantener el control de la división celular o que provocan que las células mueran en el momento oportuno se llaman genes supresores de tumores.
El cáncer puede ser causado por mutaciones (cambios) en el ADN que activan los oncogenes o desactivan los genes supresores de tumores.
- Cambios en el sistema inmunitario
Los linfocitos (las células de donde los linfomas se originan) son células del sistema inmunitario, por lo que no sorprende que los cambios en el sistema inmunitario parezcan desempañar un papel importante en muchos casos de linfoma:
- Las personas con deficiencias inmunitarias (debido a condiciones hereditarias, tratamientos con ciertos medicamentos, trasplantes de órganos o infección por el VIH) tienen una probabilidad mucho más alta de padecer un linfoma que las personas que no tienen un sistema inmunitario debilitado.
- Las personas con ciertas enfermedades autoinmunes (en las que el sistema inmunitario ataca constantemente a cierta parte del cuerpo) tienen un mayor riesgo de linfoma.
- Las personas con ciertas infecciones crónicas también tienen un mayor riesgo, probablemente porque el sistema inmunitario está constantemente produciendo nuevos linfocitos para combatir infecciones, lo que aumenta las probabilidades de que ocurran errores en el ADN.
SINTOMAS
Las personas con linfoma de Hodgkin pueden presentar los siguientes síntomas. A veces, las personas con linfoma de Hodgkin no manifiestan ninguno de estos cambios. O bien, la causa de estos síntomas puede ser una afección médica diferente que no sea cáncer. Entre los síntomas frecuentes causados por el linfoma de Hodgkin se incluyen los siguientes:
- Inflamación no dolorosa de los ganglios linfáticos del cuello, las axilas o el área de la ingle que no desaparece en pocas semanas
- Fiebre sin razón aparente que no desaparece
- Pérdida de peso sin explicación
- Sudores nocturnos, que generalmente empapan
- Prurito, picazón generalizada que puede ser intensa
- Fatiga
- Dolor en los ganglios linfáticos que se desencadena con la ingesta de alcohol;
- Si los ganglios linfáticos del tórax están afectados, pueden causar dificultad para respirar, tos o molestia torácica
TRATAMIENTO
El tratamiento de los linfomas indolentes puede variar entre los distintos subtipos. Así, en el linfoma folicular (el más frecuente) y en pacientes asintomáticos, la abstención terapéutica se considera la actitud más adecuada.
En pacientes con enfermedad localizada, la radioterapia puede ser el mejor tratamiento. Para el resto de pacientes, no existe un tratamiento que pueda considerarse estándar, pero los actuales se basan en el empleo de Rituximab (anticuerpo monoclonal contra el receptor CD20 que presentan específicamente las células linfoides neoplásicas) asociado a uno o varios agentes quimioterápicos clásicos.
Si no hay respuesta al tratamiento o la enfermedad vuelve a aparecer, puede plantearse un esquema quimioterápico distinto que podrá incluir también otros anticuerpos monoclonales o fármacos contra nuevas dianas terapéuticas.
En algunos casos, en función de la respuesta, la edad y estado general del paciente, se podrá considerar realizar un trasplante autogénico (del propio paciente) o un trasplante alogénico (de donante compatible) de intensidad reducida.
PALABRAS CLAVE: Cáncer, linfoma, linfocitos, genes, enfermedad, células.
En el siguiente video nos relatarán, como se desarrolla el linfoma no Hodgkin, así como sus causas síntomas y tratamiento

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